Tipos de préstamos bancarios

Si bien el término de préstamo bancario en teoría siempre será el mismo, las condiciones de pago, la finalidad del préstamo o, las garantías de pago, permiten diversificar el concepto de préstamo bancario en tipos, que se adecuen a la situación, que dependen del acuerdo prestamista – prestatario. Se engloban de forma integral en 2 tipos: préstamos personales e hipotecarios.

Préstamos personales

Son aquellos que permiten el financiamiento para la adquisición de un bien específico, o una emergencia personal. Dependerá también del nivel económico situacional del individuo que solicite el préstamo. Casos como la compra de un auto, o una operación médica son casos que entran entre los préstamos personales.

Préstamos para consumo

Por lo general son préstamos que se usan para adquisición de bienes de larga duración, como el caso de la compra de un auto, un electrodoméstico u objeto que no se devalúe en un corto plazo. Por lo general son montos relativamente pequeños, y la adecuación de pagos mediante giros permite que se ajusten a una cantidad pequeña pero asequible al prestatario.

La persona que adquiere el bien lo hace de manera inmediata, mientras paga las cuotas fijadas por la entidad financiera. En casos en los que se acumulen las cuotas sin ser solventadas, el banco o empresa financista optará por diversas maneras de solucionar este atraso, colocando como último recurso el embargo del bien o bienes adquiridos por la persona que solicitó el préstamo.

Préstamos para estudios

Son préstamos que se otorgan a estudiantes para pagar su matrícula o semestre, o como financiamiento de un viaje con fines académicos, bien sea de manera anual o semestral. Por lo general son montos muchos más bajos que los préstamos para consumo y, por ende, sus cuotas y porcentajes de interés también se ven reducidos.

A diferencia de las becas que puede otorgar una ONG o la misma unidad educativa, los préstamos para estudios tienen sus pros y sus contras, pues como principal beneficio será que permiten un flujo de dinero constante el cual no debería de limitarse solo en casos particulares que sería el contra de estos, pues se deben pagar las cuotas acordadas con la entidad.

Préstamos hipotecarios

Este tipo de préstamos es generalmente usado para la adquisición de bienes inmuebles o como financiamiento para la puesta en marcha de un nuevo negocio. Habitualmente son otorgados por montos mucho más grandes que los préstamos personales, debido a que son usados en inversiones mucho mayores.

Las empresas financieras en su mayoría requerirán a la persona o empresa solicitante un pago inicial que puede ir desde un 5% hasta un 20% del monto total pretendido. El garante que permite facilitar cantidades tan altas por parte del prestamista, es que en teoría la obra o empresa financiada seguirá bajo nombre de la banca, con opción a embargar y vender la misma, si el prestatario no solventa la deuda con dicha institución, en un periodo máximo fijado por ambas partes.

Más allá de préstamos personales o hipotecarios, pueden entrar diversas modalidades de financiamiento, las cuales puede ser con o sin garantía al otorgarlo, o si se permite o no opción a solventar toda la deuda de una sola vez o parte de ella, entre otras opciones, pero entran de cualquier forma en estos dos tipos de préstamos.

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